La literatura y el cine expresionista sirvieron como base para que la compañía Colectivo Granja llevara al teatro Nosferatu, el despertar. Una aventura que comenzó en el año 2017 y hoy tiene a Benjamin Rivas como director, dramaturgo y protagonista de esta revisión del legendario vampiro en una cuarta temporada con funciones agendadas para las noches de los jueves, viernes y sábado de agosto.

Basado en el texto Nosferatu (1970) de la autora argentina Griselda Gambaro (Lo impenetrable, Ganarse la muerte) el montaje ha tenido una evolución importante durante los años. Desde un subterráneo en las ex dependencias de la Universidad Arcis a ser parte del festival Teatro en Casa, iniciativa que busca llevar diferentes muestras de arte a espacios no convenionales en el Barrio Yungay, para recién en la tercera temporada encontrar el espacio perfecto: la cripta de la Iglesia de los Sacramentinos.

La basílica ubicada entre las calles San Diego y Arturo Prat en pleno centro de Santiago fue diseñada por arquitecto Ricardo Larraín Bravo en 1908 para la congregación de Los Sacramentinos y construida entre 1912 y 1934. Su subterráneo mide 1.500 metros cuadrados y es ahí, entre sus columnas y grandes arcos, que hoy se desarrolla este montaje teatral que mezcla humor y horror.

Además de la base literaria y el lugar, una de las grandes influencias es Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (1922) de F. W. Murnau (Phantom, Faust), ícono de cine expresionista alemán del cual “tomamos al referente del Conde Orclock de esta sátira con tintes de terror, lo que se lleva a cabo por medio de la estética, algunos tracks de la película. También nos inspiramos en el lenguaje corporal de los personajes del cine mudo en momentos a nuestra obra”, nos cuenta el director.

Nosferatu es un personaje que se ha presentado en diferentes formatos y estilos, ¿Cómo fueron los inicios de esta adaptación al teatro?

Como este proyecto fue mi primera dirección,  la posibilidad de ganar fondos concursables fue difícil, por lo que optamos junto con Francisca Vildosola -anterior asistente de dirección- por la ley de donación culturales, la que nos aprobaron y así obtuvimos los recursos. Después de esto nos hicimos las pregunta, ¿dónde se podría presentar un montaje que tenga como protagonista un vampiro? Comencé a buscar distintos teatros o salas disponibles, y me fue pésimo. No quedamos seleccionado para ninguna sala convencional.

Ya van cuatro temporadas, ¿cómo ha sido la evolución del montaje para llegar a lo que presentan hoy?

Dentro de la investigación, sabía que la primera temporada sería netamente de investigación de los conceptos. El estreno se efectuó bajo el marco del festival de Teatro en Casa el año 2017, en una primera temporada que tuvimos bastante gente interesada en ver el proyecto. Posteriormente, en la segunda temporada se generó el mismo impacto y recepción que tuvimos en la primera. Ya en la tercera temporada, y tras el cierre de Arcis, nos vimos en la obligación de buscar un nuevo lugar, y ya insertos en el concepto de espacios no convencionales para la realización del montaje empezamos la búsqueda.

En la tercera temporada llegaron a esta imponente inglesia ¿Cómo llegaron y han podido mantener este escenario a través de las temporadas?

Siendo residente de Barrio Matta, siempre pasaba por fuera de la iglesia de Los Sacramentinos, el ver tal arquitectura y energía en medio de la ciudad, me dio la idea de trasladar a Nosferatu y su familia a ese espacio con tanta historia. También el introducir una obra de vampiros en una iglesia cristiana, formaba una dicotomía que me pareció bastante interesante. Empece a preguntar por la iglesia, y una amiga me dio el número del sacerdote a cargo. Obtuve una reunión con él y llegamos a puerto. 

En la primera reunión que tuvimos en la cripta, nos dimos cuenta que a nivel de espacio pasamos de una bicicleta a un Ferrari, esto nos llevó a comenzar una nueva investigación en el lugar. Nos enfrentamos a muchos desafíos técnicos, los cuales no se lograron en su cabalidad, no obstante tuvimos una concurrencia de casi mas de 1000 personas en 11 funciones, lo cual nos dio mucha alegría y motivación para seguir con el proyecto. 

Además de Rivas y Burgos, la obra cuenta con los actores Loló Leiva, Pamela Pando, Carolina Cuadra y Sebastián Godoy, junto a un equipo que incluye a Jorge Lagos en la asistencia de dirección, Nicolás Fernandois en el diseño integral, Álvaro Castillo en la Iluminación, Paulo Gallo en la música, Josefina Cuadra en el vestuario y Cristián Rodríguez en la escenografía.

En esta nueva etapa, “por proyectos personales, hubo dos cambios en el elenco, uno de ellos el protagonista. Ya con el cambio y el manejo del lugar, quisimos dar un vuelco en la dramaturgia que propone una obra más oscura y crítica”, agrega sobre su trabajó con Ana Burgos en esta historia de vampiros regidos por la moral del siglo XXI y condenados a la inapetencia de sangre humana.

Nosferatu, el despertar

Jueves, viernes y sábados de agosto – 21:00 horas
Cripta Iglesia de los Sacramentinos
Arturo Prat 471, Santiago Centro – Metro Parque Alamagro

Valores: $6.000 general – $4.000 estudiantes y 3a edad

Reserva de entradas en colectivogranja@gmail.com
Más info en Facebook.com/ColectivoGranja