Acaba de lanzar un EP, trabaja en un nuevo registro y prepara su primer libro de poesía. Así corren los días de cuarentena de Jorge Boig (Jorge Torres Benapres), compositor y multi instrumentista chileno con una vasta trayectoria tanto en la música como en la pedagogía.

En conversación con Quid.cl, Jorge cuenta cómo ha sobrellevado los días de encierro y cómo la emergencia sanitaria debido al COVID-19 ha afectado el trabajo de los músicos en nuestro país. “Es increíble cómo se han mermado los ingresos de todos en esta pandemia. Los músicos hemos sido muy afectados”, comenta además de asegurar que, luego de que pase este periodo, “todo lo que sea presencial, en vivo y en directo, va a ser mucho más valorado”.

“Un consejo para todos: nunca parar, porque al volver a ponerse en marcha se puede quemar un fusible, o en buen chileno se te puede echar la yegua“, dice Boig a sus compañeros músicos a modo de recomendación para estos meses se encierro.

Paranoia express (2020), el nombre de tu nuevo EP, parece un título ideal para los tiempos que estamos viviendo. ¿Cómo has vivido la pandemia del coronavirus y cuál ha sido tu relación con la música durante estos meses?

Bueno, el encierro tiene su lado virtuoso, ayuda a conectarse con uno mismo, hay tiempo para experimentar más, para terminar las canciones que quedaron pendientes y desarrollar nuevas habilidades. Parece que el efecto pandemia venía con una vacuna creativa, las musas andan al acecho constantemente, y estoy componiendo a un ritmo vertiginoso, “de la pluma al piano”.

En este momento estoy sacando dos temas instrumentales con Mainumbi (banda de salsa fusión) llamado Mainumbits Latin Trance, un adelanto de un concepto nuevo que estoy creando. Para eso pretendo rehacer la banda, que ya lleva desde el 2016 inactiva. También estoy trabajando en mi nuevo EP llamado Vigilia, que es una mezcla entre el disco Pierides y Paranoia Express. Esta vez voy a conectarme más con mi lado cantautor, algo que siempre he querido hacer.

¿Cómo percibes las canciones de Paranoia express hoy, a más de una década de su creación? ¿Estas nuevas versiones sufrieron cambios, como una suerte de actualización o más bien apelan al recuerdo?

Creo que esas canciones a pesar de haber estado guardadas tienen un sentido que perdura en el tiempo, son temas recurrentes. Con Cristián Mendeville (productor Los Ángeles Negros), hicimos ese disco hace ya doce años, y como no se había hecho un master decidimos lanzarlo para ver qué pasaba, y la verdad es que el recibimiento ha estado muy bueno. Apelamos mucho al recuerdo, era una época en la que tocábamos en bares como la disco bar Subterráneo, yo me había dado una pausa con Mainumbi en ese momento y nació Paranoia Express como una catarsis de nueva música que había tenido guardada. Siento que este disco está muy acorde a lo que se está viviendo, muy con la contingencia, como que estaba esperando su momento no más.

Además de este EP, preparas el lanzamiento de tu primer libro de poesía, y de éste se desprenderá un disco. ¿De qué manera te conectas con la poesía? ¿Cuáles son tus referentes y a qué imágenes recurres al momento de escribir?

Sí, el libro se llama Poesía Chimsolada, y está pronto a ser lanzado. De ese libro han salido gran parte de las canciones de mi próximo disco Vigilia.

Siempre estoy escribiendo, es una condición innata del que se dedica a la composición. Primero me enamoro de un concepto, una idea, y voy escribiendo sobre eso hasta que siento que ya no me quedan versos. Nace de pronto, sin forzarlo, y una vez terminado el proceso voy corrigiendo, le voy sacando brillo. Lo mismo hago con las canciones. No hay nada como luchar con la rima, me sale natural y me cuesta dejarla de lado, aparece y desaparece a su antojo.

Me inspira la naturaleza misma, las cosas sencillas, vivencias, recuerdos y nostalgia. Es increíble cómo se puede crear desde el dolor: la poesía llora, ríe y canta. Me cautivó de niño Octavio Paz, Vicente Huidobro y Pablo Neruda. Ahora le estoy tomando el gusto a Piedad Bonnett (Colombia), me encanta su prosa.

El coronavirus mermó el trabajo de muchas personas, y sin duda los músicos son algunos de los más afectados. ¿Cómo crees que cambie el trabajo de los artistas pasada esta emergencia sanitaria? ¿estás abierto a, por ejemplo, conciertos vía streaming u otros canales virtuales?

El otro día hablamos de eso con unos colegas. La música y el arte en general están viviendo una transformación importante. Yo me considero de la vieja escuela, me cuesta acostumbrarme a la revolución tecnológica, pero sin duda es algo que hay que hacer y en eso estamos todos los que nos dedicamos al rubro de la música. Es increíble cómo se han mermado los ingresos de todos en esta pandemia y los músicos hemos sido muy afectados. En lo personal, gran parte de mis ingresos provienen de mis conciertos en vivo y esto fue un golpe duro.

De lo que sí tengo certeza es que todo lo que es presencial, en vivo y en directo, va a ser mucho más valorado, y espero que eso perdure en el tiempo. Jamás va a ser lo mismo tocar música a través de una pantalla, hay algo que se transmite en el aire que es imposible de transmitir a distancia. Eso no quiere decir que no se hagan transmisiones online, pero ese feedback, el ambiente y todo lo que rodea al escenario tiene una mística que no se puede clonar, al menos no por ahora.