Desde el jueves 1 de noviembre, ‘Bohemian Rhapsody’ (2018) -la aplaudida y polémica película del legendario Fredie Mercury,– ya se exhibe en las salas de cine como una oportunidad para disfrutar de un filme conmovedor, aunque sin sorpresas, sobre uno de los más grandes íconos del rock en el mundo.

Tras superar varios obstáculos que incluyeron el reemplazo del director Bryan Singer (‘X-Men’, ‘Superman Returns’), por el inglés Dexter Fletcher (‘Wild Bill’, ‘Eddie the Eagle’); la bullada salida del actor Sacha Baron Cohen, quien interpretaría a Mercury, y las críticas al contenido por parte de algunos medios especializados, ‘Bohemian Rhapsody’ se impuso como un trabajo que abraza la vida del frontman con cariño y respeto; que no se mete en detalles sensacionalistas y que camina por la vereda de lo conocido sin riesgo alguno.

“Los que buscan autenticidad en ‘Bohemian Rhapsody’, que vayan a ver un documental” sentenció con fuerza Rami Malek, actor quien finalmente encarnó al cantante y que salió a defender el proyecto de las críticas con una frase que da en el clavo, pues si bien el filme intenta en un poco más de dos horas de concentrar la mayor cantidad de hechos de la vida de Freddie, cae en algunas imprecisiones que nos ayudan a recordar que estamos frente a una ficción, que dicho sea de paso, tiene la firma evidente del Doctor Brian May, quien desde la muerte de Mercury es una suerte de vocero oficial sobre la historia del artista.

Nada nuevo probablemente para los más fanáticos y conocedores de la vida del intérprete de himnos como “We are de Champions”, “Love of my life”, “We Will Rock You”, “Radio Gaga” y, cómo no, de ese otrora vapuleado single de seis minutos que le da nombre al filme, pero sí toda una experiencia para quienes quieren ir más allá de los éxitos y saber un poco más de cómo Mercury se desenvolvía en el mundo, su energía sobre el escenario, su inigualable registro vocal, su lucha por reconocerse y el cariño que encontró en sus compañeros.

Después de todo, los baches en el guion (Peter Morgan) y en los efectos especiales se olvidan cuando comienzan a sonar los primeros acordes de “Somebody to love” (1976) y vemos a Rami Malek (Freddy Mercury), Gwilym Lee (Brian May), Ben Hardy (Roger Taylor) y Joseph Mazzello (John Deacon), en el mítico festival Live Aid de 1985, momento en que la banda se plantó sobre el escenario del estadio de Wembley para entregar un show que pasó a la historia. ¿Cómo no recordar estos 58 segundos?

Definitivamente, ‘Bohemian Rhapsody’ se instala como una buena manera de acercarse (aún más) a Queen. No se trata de un filme en el que el espectador saldrá conociendo nuevos detalles, pero sí es una pieza en la que el trabajo de interpretación actoral, el vestuario, la elección de los actores y por supuesto, la banda sonora, podrían ser reconocidos en uno que otro festival de cine éste o el próximo año.

Fotos: Foxmovies.com