Con proyectos en marcha y siempre fiel al estilo que lo transformó en un maestro del cine del terror desde el clásico de culto La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, 1968), el director estadounidense George A. Romero falleció este domingo 16 de julio a los 77 años de edad.

Peter Grunwald, productor y uno de sus colaboradores habituales, informó a Los Ángeles Times que tras una “corta pero agresiva batalla contra el cáncer de pulmón” el realizador nacido en Nueva York en 1940, hijo de padre cubano y madre lituana, pasó sus últimos momentos acompañado de su familia escuchando la banda sonora de Un Hombre Tranquilo (John Ford, 1952), una de sus películas favoritas.

El título que lo transformó en el padre de los zombis modernos en el cine, fue filmado con un presupuesto de 114 mil dólares y recaudó más de US$ 30 millones. Pero no sólo se transformó en un éxito por el horror, sino por su mensaje anticapitalista y por ser una de las pocas películas de ese época en tener como protagonista a un actor afroamericano (Duane Jones).

“Si te fijas bien los zombis son siempre circunstanciales en mis trabajos. Lo importante son siempre las personas y cómo responden a situaciones a su alrededor”, declaró durante una entrevista con EFE en 2010, argumentando que en sus películas siempre hay “historias humanas”.

Romero dirigió Zombi (1978), Day of the Dead (1985), Land of the Dead (2005), Diary of the Dead (2007) y Survival of the Dead (2010), y se encontraba buscando financiamiento para Road of the Dead, proyecto junto a Matt Birman (A Fish Story). Pero su cine no siempre fue sobre muertos vivientes, en una filmografía que incluye Martin (1978), Creepshow (1982) y La Mitad Oscura (1993), basada en una novela de Stephen King.

“Solía ser el único hombre en el panorama zombie pero, desgraciadamente, Brad Pitt y The Walking Dead Hollywoodizaron el género”, señaló el director sobre el panorama actual, con la exitosa Guerra Mundial Z (Marc Forster) y la serie de televisión que ya anunció su octava temporada.